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Participación de jovenes en el cambio social

La región pacifica colombiana ha sido históricamente excluida y segregada. Desde la época de la colonia se establecieron las estructuras sociales que discriminaban a las etnias afros e indígenas como inferiores y sujetos de explotación económica, su cultura se veía como inferior y sus prácticas religiosa y rituales condenadas. Con la llegada de la modernidad estas comunidades siguieron excluidas, sin el reconocimiento de sus particularidades y explotadas, aisladas, sin vías de acceso apropiadas, acceso a agua potable, servicio de salud de calidad y una buena educación. En 1991 la nueva constitución reconoció que Colombia es una nación diversa, pluriétnica y multicultural. Además, movimientos sociales continuaron con su lucha que en este marco jurídico les permitiera el reconocimiento de sus territorios ancestrales y de sus derechos. Aunque se aumentó la inversión en la región, el conflicto armado y la disputa territorial por la minería ilegal, cultivos ilícitos y rutas del narcotráfico generaron desplazamientos, homicidios y el deterioro del tejido social en la región.

El pasado mes de mayo las ciudades de Buenaventura y Quibdó, las mayores ciudades de la región pacifica colombiana realizaron un paro, en donde cerca de 100 mil personas salieron a las calles en Chocó y cerca de 100 mil en el Puerto. Cesaron sus actividades económicas, educativas y cotidianas para exigirle con marchas y actividades culturales, su inconformidad frente al gobierno nacional que no ha cumplido con los compromisos con los que innumerables veces se ha comprometido para solucionar los graves problemas que aquejan a estos territorios.

Durante los 22 días de paro en Buenaventura, se logró que más de 60 organizaciones sociales se unieran para construir una agenda, en donde se le exija al estado colombiano construir junto con ellos un modelo de desarrollo inclusivo, con respeto por las tradiciones, por el medio ambiente, que promueva la autonomía regional, así como un modelo económico construido desde la solidaridad, que permita el ejercicio efectivo de los derechos de la población del puerto. Esto resulta significativo puesto que la violencia ha deteriorado la capacidad organizativa de la gente, su capacidad para generar acuerdos y confiar en sus líderes. Este paro logro unidad, generar acuerdos sobre las necesidades comunes, y coordinar acciones para que la gente fuese escuchada. Los acuerdos establecidos con el gobierno colombiano incluyen terminar con prontitud el acueducto y garantizar el acceso al agua potable a toda la población, mejorar la atención en salud, ampliar el hospital, aumentar el número de camas, construir un centro deportivo, mejorar parques, mejorar la calidad de la educación.

Nuestro Aliado Fundescodes es una de las 60 organizaciones que lideraron el paro, participó con entusiasmo y responsabilidad, realizando reuniones con líderes comunales, involucrando a niños y jóvenes para que opinaran y dieran a conocer sus necesidades y propuestas de cambio. Niños y jóvenes fueron escuchados por funcionarios públicos y demostraron su compromiso con su comunidad. Fundescodes también promovió la manifestación pacífica, invitando a la gente a no responder a las incitaciones de la fuerza pública y de actores que buscaron desestabilizar el paro por medio de saqueos y el uso de la fuerza durante la protesta. Al final del paro, la organización se siente fortalecida y con esperanzas para que este proceso siga transformando la realidad del puerto.

En relación con el paro en el departamento del Chocó se dio como respuesta a los incumplimientos de los acuerdos realizados por el gobierno nacional producto del paro realizado en el año 2016, a esto se suman los incumplimientos de los acuerdos de los paros de 1994, 2000 y 2009. Durante los 18 días de paro el comité promotor logro generar un nuevo acuerdo con el gobierno nacional en donde se comprometieron a terminar las carreteras que comunican a Quibdó con la ciudad de Medellín y la ciudad de Pereira, entregar un nuevo hospital en la capital del departamento y 4 nuevos hospitales para la región. Los promotores del paro aseguran que si los incumplimientos continúan reanudaran el paro de manera indefinida, están siendo escuchados, se han organizado y esperan de manera pacífica lograr que se garanticen sus derechos.

Nuestro aliado Circulo de Estudios se unió al paro, mujeres, niños, niñas y jóvenes realizaron muestras culturales de danza y música, apoyaron las marchas y participaron de discusiones comunitarias con el fin de apoyar la movilización social.

En este contexto la niñez y la juventud de nuestros proyectos se unen a las voces de sus comunidades que están luchando por que sus derechos sean garantizados y puedan romper los ciclos de la pobreza y la exclusión que los han afectado históricamente, es muy posible que el gobierno colombiano siga incumpliendo con los compromisos establecidos, pero la gente está organizada y dispuesta a transformar sus realidades. Nosotros seguimos apoyando a nuestros aliados que acompañan con dedicación y compromisos a los jóvenes para que su voz sea escuchada y sus iniciativas para mejorar sus comunidades sean tenidas en cuenta. ¡Si no te gusta tu realidad, porque no cambiarla!

 


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