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El Dia de La Mujer

María creció sin una verdadera red de apoyo, su familia solía preocuparse por generar ingreso para sobrevivir. Después de una experiencia brutal de violencia sexual cuando tenía tan solo 14 años, la vida de María dio un rumbo distinto; hasta que finalmente, pudo ser parte del proyecto de nuestro aliado ACJ.

“Cuando pequeña, vivía con mi mamá y mi hermana. Mi madre trabajaba mucho, por eso mi hermana y yo siempre estábamos solas. Aunque no me la pasaba en la calle, desafortunadamente, un día cuando tenía 14 años, iba para mi casa se me acercaron tres hombres, y ellos abusaron de mí. Esa fue la peor experiencia de mi vida.

Después de ese día, nunca más quise volver a salir ni a la tienda, al colegio o a donde mis amigas. Pasado 1 año y medio, pude volver al colegio, pero en ese momento estábamos atravesando por una crisis económica con mi mamá, era la primera vez que teníamos que aguantar hambre, no había para las onces del colegio, ni mucho menos para los materiales que necesitaba para mis tareas. Por eso, evitando ser un problema más para ella, y queriendo ayudarla, seguí el consejo de una de mis vecinas, y desde allí empieza mi época de prostitución. Trabajando en esto, uno de mis clientes, fue el papá de mis dos hijas. Me fui a vivir con él, pero al paso de 2 años. Por eso, me cansé y me fui con mis dos hijas y empezó de nuevo a trabajar en la prostitución.

Un día se me acercó una profe de la ACJ, me regaló unos condones, y además me invitó a unas reuniones para conseguir trabajo, y yo como estaba cansada de estar en la calle, me fui para una de esas reuniones.

Llegué al proyecto de la ACJ, y no solamente me ayudaron con hacer mi hoja de vida, sacar citas médicas, sino además a buscar colegio para mis hijas. Yo seguía participando de las reuniones, pero también trabajaba en la prostitución, y allí conocí a mi pareja actual: “Martha”, quien también era prostituta. Las dos empezamos a asistir a las reuniones, y nos gustaron mucho porque nos enseñaban a ser mejores personas, a querernos y valorarnos más, a defender nuestros derechos y a solucionar problemas.
También los profes me ayudaron con la idea que teníamos del negocio de velas, lo que estamos haciendo hoy en día para poder mantener nuestra familia. Ahora estoy muy feliz, porque tengo una familia, salí de prostitución y estoy más tranquila, porque aprendí a vivir con lo que tengo y teniendo la esperanza que nuestro negocio crezca. Además, también pertenezco al grupo de jóvenes multiplicadoras, y hacemos cosas para las demás mujeres, me gusta salir y contarles que a mí me ayudaron y que cambien de vida, que ellas también pueden”

Hemos trabajado desde 2016, con nuestro aliado ACJ en Bogotá para proteger a los niños y las jóvenes de la explotación sexual comercial/trabajo sexual. Este año, ACJ está trabajando con aproximadamente 400 niños y jóvenes en contra jornada escolar de dos barrios particularmente de alto riesgo, así como con un grupo de 30 mujeres jóvenes como María, de entre 16 y 28 años, que ya están involucradas en la explotación sexual comercial/trabajo sexual.

ACJ ofrece a las mujeres cursos de formación profesional: cuidado de niños, servicio de comidas y peluquería, todas ellas son carreras que interesan a las mujeres. También, aprenden sobre salud y derechos sexuales y reproductivos; así como pautas de cuidado a si mismas y sus hijos.

Las mujeres que abandonan con éxito la explotación sexual comercial/trabajo sexual, como María, están capacitadas para convertirse en líderes y modelos a seguir en su comunidad. Regularmente salen a la comunidad para compartir lo que han aprendido con el público, incluidas otras mujeres involucradas en el trabajo sexual, que pueden ver cómo han mejorado sus vidas después de participar en el proyecto. Sus actividades desafían la desigualdad de género y crean conciencia sobre la violencia contra la mujer.

En una actividad el año pasado, un grupo de líderes juveniles realizó una obra de teatro sobre los tipos de violencia que sufren las mujeres en la experiencia de su barrio con el objetivo de llamar la atención de los transeúntes, incluidas las trabajadoras sexuales. Los líderes juveniles entablaron conversación con su audiencia, pidiéndoles a las personas que debatieran si consideraban que la obra demostraba violencia y qué sugerían para prevenir tales actos de violencia. Para concluir la actividad, pidieron a los miembros de la audiencia que golpearan una piñata llena de mensajes de solidaridad para las mujeres y las leyeran. Esta es solo una de las formas en que ACJ se está acercando a las mujeres jóvenes involucradas en la explotación sexual comercial/trabajo sexual; concientizando a otros miembros de la comunidad sobre la situación de violencia contra las mujeres.

En otra actividad pública, los líderes juveniles llevaron a cabo una sesión de sensibilización sobre el cáncer de mama para las mujeres involucradas en la explotación sexual comercial/trabajo sexual. En muchos casos, estas mujeres no pueden darse el lujo de obtener asistencia médica. Las mujeres jóvenes llevaron consigo un modelo de mama a gran escala, que utilizaron para mostrar a las mujeres cómo detectar los signos del cáncer de mama y realizar sus propios autoexámenes para permitir la detección temprana de las mujeres involucradas en la explotación sexual comercial/trabajo sexual, que en muchos casos no tiene los medios financieros para obtener asistencia médica.

Este Día Internacional de la Mujer, únete a nosotros para conmemorar a las jóvenes colombianas que, incluso en las situaciones más difíciles, se enfrentan a la violencia y la explotación.

¡Comparte sus historias inspiradoras, haz una donación y únete a la conmemoración internacional de los derechos de las mujeres!

Haz click aquí para donar a nuestro proyecto y ayuda a más mujeres como Maria cambiar sus vidas


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