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La violencia sexual y basada en el género, incluyendo los conflictos de violencia sexual

La violencia sexual viola los derechos de los niños, niñas y adolescentes -perjudicando su salud, bienestar y desarrollo, y aumenta su vulnerabilidad frente a otros tipos de violencia. A pesar de ello, sigue siendo un problema 'silencioso' que afecta a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes y que no se está abordando a nivel nacional.

La situación actual en Colombia

De los 23.798 casos de violencia sexual reportados en Colombia en el 2017, el 87% fueron cometidos contra niños, niñas y adolescentes menores de 18 años, siendo el rango de edades más victimizado entre los 10 y 13 años. Se reportó que más de 2.600 niños y niñas menores de 4 años sufrieron este tipo de violencia. En el 2017, el reporte de casos de violencia sexual aumentó entre 2016 y 2017 en un 11%, y a consecuencia fue el periodo en que se presentaron más denuncias por violencia sexual en Colombia.

La mayoría de los niños, niñas y adolescentes que sufren violencia sexual provienen de los estratos mas bajos, viven en los barrios pobres en la periferia de las ciudades o en áreas rurales aisladas. En general, el abuso suele ser a manos de un miembro de su propia familia o de pandillas criminales que controlan el vecindario.

El número de niños, niñas y adolescentes que sufren violencia sexual ha aumentado en forma constante en los últimos años . Las organizaciones no gubernamentales locales calculan que solo se reportan un 30% de los casos . Y un informe de la fiscalía colombiana estima que, cada año, unos 200.000 niños, niñas y adolescentes son abusados sexualmente. El miedo que los agresores generan en los niños, niñas y adolescentes, o sus amenazas de mayor violencia o de separación de sus familias si los denuncian, hacen que muchos casos no se reporten. Especialmente, el abuso sexual contra niños no se reporta, debido al estigma que acompaña a este crimen en la cultura "machista" colombiana. Sumado a esto, la impunidad en los casos que se reportan es extremadamente alta, alcanzando hasta un 98% .

La violencia sexual contra mujeres, niños, niñas y adolescentes se utilizó como arma durante la prolongada guerra civil colombiana. Como resultado de la misma, el Tribunal Constitucional colombiano reconoció que la violencia sexual se ha convertido "en una práctica extendida, sistemática e invisible".

Riesgos para los niños, niñas y adolescentes

La violencia sexual es un crimen horrible que tiene efectos ilimitados a largo plazo en la salud, bienestar y desarrollo de los niños, niñas y adolescentes. Puede además causar el contagio de enfermedades de transmisión sexual, ocasionando serios problemas de salud y embarazos.

Niños, niñas, adolescentes y jóvenes no tienen acceso a información adecuada sobre su salud y derechos sexuales y reproductivos, limitando la posibilidad de tomar decisiones informadas sobre su salud sexual y reproductiva.

Por ejemplo, para todas las menores de 14 años embarazadas, y todas las restantes víctimas de violación, el aborto es legal. Por lo tanto, la interrupción del embarazo en forma legal y segura es una opción disponible para enfrentar las dañinas consecuencias de la violencia sexual. Estimaciones recientes muestran que mientras de un 45% de los embarazos no deseados que se interrumpen, tan sólo un 1% de estos abortos son legales, lo cual implica que muchas mujeres, niñas y adolescentes se someten a abortos ilegales e inseguros en Colombia. Estos procedimientos producen serios riesgos de salud para las mujeres, niñas y adolescentes.

Los daños causados por la violencia sexual pueden perdurar durante generaciones. Los niños, niñas y adolescentes nacidos como resultado de violencia sexual pueden experimentar rechazo y aislamiento en el hogar provocado por el severo trauma psicológico sufrido por sus madres. Como consecuencia de este abandono, los niños, niñas y adolescentes no tienen las herramientas para construir relaciones fuertes y positivas con otros niños, niñas y adolescentes, incrementando el riesgo de que recurran a grupos armados en busca de un sentimiento de pertenencia o de protección.

Para aquellos niños, niñas y adolescentes que crecen en comunidades donde la violencia sexual es invisible, esta violencia se convierte en algo normal. Y esto hace más difícil que los niños, niñas y adolescentes sepan lo que es o no es un comportamiento adecuado, y mucho menos lo que deben hacer cuando saben que algo está mal. Los niños, niñas y adolescentes que han sufrido abuso sexual también corren un riesgo mayor de experimentar otros tipos de violencia, como explotación sexual comercial (CSEC).

¿Qué está haciendo Children Change Colombia?

Children Change Colombia está trabajando con nuestros aliados locales para fortalecer la protección de los niños, niñas y adolescentes frente a la violencia sexual o el abuso, y para ayudarlos a superar los traumas que han experimentado y poder así construir un futuro positivo para sí mismos. También trabajamos con aliados que le enseñan a los niños, niñas y adolescentes sobre sus derechos sexuales y reproductivos, para que puedan protegerse a sí mismos y a sus amigos, familias y vecinos contra el abuso o la discriminación.

Nuestros aliados también trabajan con padres de familia, colegios, grupos de la comunidad, la policía, jueces y otros actores claves para ayudar a crear un ambiente de protección para los niños, niñas y adolescentes e identificar y trabajar con los niños, niñas y adolescentes en riesgo antes de que sufran los horrores del abuso sexual. 

Nuestros aliados que trabajan en esta problemática desatendida son:

Los logros recientes de Children Change Colombia para abordar esta problemática desatendida:

• En el 2016, nuestro aliado Casa Amazonía ayudó a 105 niños, niñas y adolescentes a empezar a superar el trauma provocado por experiencias relacionadas con violencia sexual y los apoyó para que puedan hablar sobre sus experiencias, reduciendo el estigma que acompaña a este tipo de crimen en sus comunidades y escuelas. Esto ayudó a otros a expresarse, y aumentó la presión en los adultos para que actúen en la prevención de la violencia sexual.

• Entre el 2014 y el 2016, el servicio amigable de nuestro aliado Si Mujer, condujo, en su clínica de salud sexual, más de 5.000 consultas médicas y psicológicas de niños y niñas, adolescentes y jóvenes. Estas incluyeron asesoramiento, provisión de anticoncepción, chequeos y cuidados para infecciones de transmisión sexual y asistencia en procedimientos legales cuando fuesen requeridos por las víctimas de violencias sexual.

• En el 2016, Si Mujer capacitó a 129 jóvenes a que participen de forma activa en la promoción de los derechos sexuales y reproductivos en sus comunidades. A través de talleres formativos de réplica de conocimientos entre pares, estos jóvenes enseñaron a 1.371 jóvenes en situación de riesgo, sobre relaciones sanas, y sobre qué hacer si experimentan o se sienten amenazados por abuso sexual. Puedes ver un video sobre los líderes juveniles de Si Mujer aquí.