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Esta es mi realidad adolescente

La adolescencia puede ser complicada para cualquiera. Manejar las relaciones con familiares y amigos, aplicarse en el colegio y tratar de averiguar lo que quieres hacer cuando “crezcas”. Imagina cuánto más difícil es todo esto cuando la gente te descarta porque vives en un barrio marginal, tienes una vida hogareña caótica y acabas de cumplir una sentencia de dos años en un centro de detención de menores.

Cuando conocimos a Darío, de 17 años, se encontraba precisamente en esta situación.

“Sales e intentas conseguir un trabajo, pero nadie te da trabajo. No tienes nada que hacer, ningún lugar donde vivir y nada para comer. ¿Y entonces qué? Puede que realmente quieras cambiar tu vida, pero entonces tienes que enfrentar la realidad de tu situación. Y esta es mi realidad: no tengo familia y fui estigmatizado porque todo el mundo sabía que había estado en un centro especializado, así que, sí, me encontré reincidiendo. Quería hacer lo correcto y dejar esa vida atrás; fue tan frustrante que no tuve la oportunidad. Creo que sería genial si te ayudaran a prepararte para cuando salieras y luego comprobaran cómo te va”.

Hemos escuchado a Darío y a otros jóvenes en su situación. Este año, comenzaremos a llevar a cabo un proyecto que proporciona apoyo práctico y emocional a los niños, niñas y adolescentes mientras se encuentran en los centros de detención, así como orientación y acceso a los servicios después de su partida.

Necesitamos de tu apoyo para conseguir que este trabajo sea posible.

Ayuda a los adolescentes como Darío a conseguir lo que nunca tuvieron: una oportunidad. 

Niños, niñas y adolescentes en detención

En Colombia hay alrededor de 4.000 adolescentes (de 14 años o más) en centros de detención penal. Hay miles más detenidos en hogares vigilados. La gran mayoría de estos adolescentes y jóvenes proceden de barrios marginales de las grandes ciudades de Colombia.

En los últimos 3 años, hemos estado trabajando con nuestro aliado Tiempo de Juego para atender las necesidades de mujeres adolescentes y jóvenes en ambos tipos de centros de detención en la capital colombiana, Bogotá. Casi todas estas adolescentes y jóvenes nos dijeron que, antes de ser detenidas, habían vivido en las calles, habían tenido relaciones abusivas y habían desarrollado adicciones a las sustancias. Muchas de ellas provenían de familias monoparentales y habían asumido el papel de "proveedor" a una edad temprana. Al ser demasiado jóvenes para conseguir un trabajo, se involucraron en pandillas y cayeron en delitos menores para ganar dinero.

Mientras los adolescentes y jóvenes están detenidos, los problemas que los llevaron allí no desaparecen. Por ejemplo, los Servicios Sociales en Colombia no apoyan a sus familias para resolver los problemas que contribuyeron a la detención de sus hijos. Existen directrices con respecto a los sistemas de apoyo psicológico y habilidades para la vida que los adolescentes y jóvenes deben recibir mientras están detenidos, sin embargo, nuestra experiencia nos ha demostrado que la calidad de este apoyo varía mucho entre los centros. Esto significa que cuando muchos adolescentes y jóvenes llegan al final de sus sentencias, no tienen las habilidades, la confianza en sí mismos o las redes de apoyo que les ayudarían a construir una nueva vida para sí mismos. Después de salir de la detención, no reciben ningún seguimiento de apoyo.

“Las empresas deberían ofrecernos oportunidades. Ellos no deberían cerrarnos sus puertas por no tener experiencia laboral. Si hemos demostrado que somos trabajadores y comprometidos durante nuestra sentencia, deberían contratarnos, entrenarnos y darnos un trabajo”.*

“Algunos niños salen y tienen a su familia esperando para apoyarlos. Eso es genial, pero ¿qué pasa si no tienes una familia?” *

 

Aprendiendo de nuestras experiencias

Los que nos han apoyado durante algunos años pueden recordar que hemos trabajado anteriormente con niños, niñas, adolescentes y jóvenes mientras se preparan para abandonar la atención institucional. Entre 2010 y 2015 apoyamos a nuestro aliado AIMY en Bogotá para desarrollar un programa de gran éxito que permitió a las familias proporcionar un entorno seguro y estable para sus hijos cuando regresaron a casa después de estar en acogimiento. En Cali, a partir de 2004, ayudamos a otro aliado, a la Fundación Formación d’ Futuros, a proporcionar a los jóvenes egresados consejos amistosos, formación práctica (cocina, limpieza, administración del dinero) y un lugar al que puedan llamar hogar.

Nuestra experiencia con estos dos aliados, además de lo que hemos aprendido a través de nuestro trabajo en los centros de detención durante los últimos tres años, nos ha demostrado que el acompañamiento continuo y personalizado es fundamental para que los jóvenes se reintegren con éxito en sus familias y sus comunidades y para que puedan acceder a la educación o al empleo.

Por lo tanto, en los próximos tres años, en continua colaboración con Tiempo de Juego, llevaremos a cabo un nuevo proyecto que garantizará que los jóvenes de toda Bogotá reciban este tipo de acompañamiento mientras se preparan para salir de la detención.

“Mi principal temor era ser juzgado. Cometí un delito grave y algunos de mis familiares no reconocen que he cambiado... Mudarme a casa ha sido difícil”.*

 

Mejorando las oportunidades de vida de los jóvenes

A partir de este año, estamos trabajando en cuatro centros de detención de menores y en hogares vigilados en Bogotá, con 160 adolescentes de ambos sexos. Las actividades semanales ayudarán a estos jóvenes a curarse de los traumas que sufrieron antes y durante su participación en el delito y les ayudarán a tomar decisiones positivas e informadas sobre su futuro. Haciéndose eco del enfoque de muchos programas de reinserción que han tenido éxito en todo el mundo, muchos de los miembros del equipo de Tiempo de Juego que dirige el proyecto proceden de entornos similares a los de los jóvenes. Su determinación de ayudarles a romper el ciclo de violencia y delincuencia en sus comunidades es sumamente inspiradora.

También trabajaremos con las familias de los jóvenes, ayudándoles a mejorar sus relaciones con sus hijos e hijas para que puedan apoyarlos mejor en el futuro.

El proyecto también trabajará con el personal de los centros de detención para convencerlos de los beneficios de un enfoque menos punitivo, más terapéutico y educativo del trabajo con los jóvenes. Esperamos que al final del proyecto, el personal pueda proporcionar este apoyo sin nuestra aportación.

También construiremos una red de proveedores de servicios: atención médica, empleadores, colegios y clubes deportivos, para ayudarles a romper las barreras que excluyen a los antiguos jóvenes delincuentes del acceso a las oportunidades de cambio de vida que existen en su ciudad. Organizaremos eventos en los centros de detención donde estas organizaciones puedan llegar a los jóvenes mientras se preparan para salir de la detención y animarlos a inscribirse en sus servicios.

Al trabajar de esta manera, construiremos capacidad dentro de los centros de detención y en la sociedad en general para comprender y responder a las necesidades de los jóvenes ex-ofensores mejoraremos las posibilidades de vida de cientos jóvenes más, que aquellos a los que llegamos directamente a través de este proyecto, y por muchos años más por venir.

Con tu ayuda, podemos transformar la vida de un joven después de salir de la detención. Podemos cambiar el estrés y el miedo por oportunidades y esperanza.

 

Por favor, haz tu donación hoy.


*Todas las citas son textuales de los participantes en el proyecto.